martes, 11 de mayo de 2010

Enojo






Cierto día el Sol se enojó con la Luna,

pues ella duerme de día y brilla de noche,

árboles, pájaros y niños le recitan canciones.



En cambio el Sol sólo vive de día,

sus ardientes destellos de luz dan comienzo al amanecer,

árboles, pájaros y niños, despiertan echando humo.



¡Un nuevo día ha de comenzar!






Poesía: Franco Paz


Ilustración: M. Fernanda Barreiro



miércoles, 5 de mayo de 2010

El monstruo arrepollado - Dos imágenes, mil palabras...























































Esa mañana, la lechuza Córcholis se despertó temprano y de muy mal humor. La noche anterior había andado de guitarreada. Cuando llegó a su casa, en el hueco del ceibo, a la orilla de la laguna, a la izuierda del tercer sauce llorón, se sacó las botas, colgó la guitarra y se acostó a dormir. Al poco rato, la despertaron los gritos de lo teros:

¡Peligro feo! ¡Peligro feo! ¡Cuiden los nidos, anda un monstruo verde y fiero! Córcholis abrió un ojo, luego el otros y vio que el señor tero y la señora tera se iban volando y a los gritos para el lado del puente. Como siempre, gritaban por un lado y por el otro, escondían los huevos… ¡Nadie los descubriría!

-¡Chist!¡Chist!¿Por qué preocuparse, entonces?- pensó la lechuza y comenzó a prepararse unos mates…

En eso estaba, cuando escuchó a los patos silbones venir gritando y asustados.

-¡Peligro feo! ¡Peligro feo! ¡Cuiden los nidos, anda un monstruo verde y fiero!

-¡Chist!¡Chist! El caldo se está poniendo espeso, - pensó Córcholis- los patos nunca andan haciendo ruido tan temprano. Siempre silban de noche, cuando se van por ahí…

-¡Nos revolvieron el nido, Córcholis!¡Menos mal que todavía no había huevos en él, si no, ¡chau, pichones!- continuaron el señor pato y la señora pata.

La lechuza, sintiendo que los mates se le ponían demasiado amargos y que la guitarreada la había dejado agotadísima, se preguntó:

--¡Chist! ¡Chist!¿Quién será ese monstruo verde y fiero? ¿Cómo se anima a venir a molestar por aquí? ¿No sabe que yo cuido todo esto y esta noche lo puedo castigar?

Mientras ella se disponía a ver qué pasaba, fue acomodando su cueva y mirando los estantes de su cocina. Sí, tenía todo lo necesario: té de espinas pinchudas y ajos al caramelo…Haría con ellos una bebida poderosa y mágica. Cuando apareciese ese monstruo verde y fiero, se lo daría a tomar y lo transformaría en pollo pelado… ¡No le quedarían ganas de asustar y revolver los nidos!

De ese modo iba pensando la lechuza, cuando llegaron las tortugas de agua. Habían salido temprano, era casi el mediodía. Apenas habían logrado arrimarse a la cueva de Córcholis.

- ¡Peligro feo! ¡Peligro feo! ¡Cuiden los nidos, anda un monstruo verde y fiero! ¡A nosotras nos dio vueltas y nos dejó pataleando!

-¡Chist! ¡Chist! ¿Qué les pasa muchachas? ¿Por qué tan apuradas?

-Nos encontramos con ese monstruo verde y fiero que anda haciendo desastres. Nos dejó patitas para arriba y se fue corriendo… ¡Nos dio un trabajo loco volver a pararnos para caminar! Estábamos lejos de la orilla ¡Imposible nadar!-respondieron don tortugo y doña tortuga.

-¡Chist! ¡Chist! Mala cosa lo que cuentan…Cuando anochezca, me ocuparé. Antes, no. El médico me ha dicho que me cuide del sol.

A la tardecita, la lechuza Córcholis cumplió su palabra. Salió de la cueva, vio que el juncal se movía sin viento y fue para allá… ¡Ahí estaba el monstruo verde y fiero! Era muy extraño: Tenía brazos, piernas y estaba cubierto por repollitos de agua de la cabeza a los pies …

-¡Chist! ¡Chist! Ojito, monstruo, no te hagas el vivo. Mirá que te doy té de espinas pinchudas y ajos al caramelo. Con él te transformaré en pollo pelado. Este lugar es de todos. Vivimos tranquilos y felices, no necesitamos que nadie venga a revolver y molestar.

-¡Córcholis! ¡Córcholis! ¡Perdón! Soy Florencio el Travieso. Me dieron ganas de divertirme. Ahora me doy cuenta de que estaba molestando a los animales. ¡No me des ese asqueroso té! ¡No quiero ser un pollo pelado!-exclamó Florencio, lleno de vergüenza.

-¡Chist! ¡Chist! Está bien, pero deberás reparar el daño hecho. ¿Qué te parece si pintás unos carteles? ¿Además, cantarás conmigo el sábado a la noche?

-¡Sí! Lo que me pidas, Córcholis! – le contestó Florencio, el Travieso- Eso es más divertido que asustar animales…¿Me puedo dejar el disfraz?.

Fue así que la laguna se llenó de bonitos carteles que decían:



LOS ANIMALES SON SUS AMIGOS,

POR FAVOR, NO LOS MOLESTE.




El sábado a la noche, la lechuza Córcholis, acompañada de Florencio Repollito, el nuevo amigo de los bichos de la laguna, cantó milongas, huellas, cielitos y triunfos para todos los turistas.

Como los llenaron de aplausos, ella quedó satisfecha. ¿Florencio? Muy feliz con su nuevo nombre y su trabajo de pintor cantor.






Cuento: María Alicia Esain



Inspirado en ilustraciones del artista Juan Carlos Chaves




sábado, 1 de mayo de 2010

La lechuza pensativa - Dos imágenes, mil palabras...





































Una lechuza con insomnio vive,

en un árbol frente a mi casa.

Ululando la noche pasa

con su cara pensativa,

buscando respuestas no respondidas

a preguntas inservibles.


Quise desafiarla una noche

que no me podía dormir.

Y como no me quería aburrir,

le hice una pregunta complicada,

que la muy sabía entusiasmada

respondió sin reproche.


Tengo todas las respuestas que quieras,

dijo muy segura el ave,

y no hay manera de que me ganes

en una batalla de conocimiento,

soy inteligente de nacimiento,

y no me dormiré cuando pierdas.


No duermo porque aprendo

leo y leo para ser más sabia

y por perder que no te de rabia,

dijo muy presumida la lechuza,

que parecía vencer esta escaramuza

mientras yo me acostaba sufriendo.


Entonces una pregunta se me ocurrió:

Doña lechuza dígame si sabe

¿Por qué un elefante no cabe

acurrucado dentro de una nuez?

Estuvo largo rato pensando como juez,

pero el ave por vencida se dio.


Yo muy feliz por la victoria

le dije la complicada respuesta,

y haciendo de eso una fiesta

le dije que la había vencido.

Ella dijo que nunca había perdido,

y escapó volando sin la gloria.






Poesía: Darío Levin

inspirada en ilustraciones de: Juan Carlos Chaves





domingo, 25 de abril de 2010

Dos imágenes, mil palabras...



























































Dos imágenes a la espera de una historia, cuento, poesía o microrrelato...

Las ilustraciones son obra del artista Juan Carlos Chaves

Si te inspirás, enviános tu texto para publicar...
Dos imágenes, mil palabras
Un nuevo desafío en La luna naranja...


Están todos invitados a escribir!

Coni Salgado

La luna naranja



Juan Carlos Chaves es humorista gráfico, escritor e ilustrador.

Podés ver más de su obra en los siguientes links:









viernes, 23 de abril de 2010

23 de Abril, Día del libro


Libro, instrumento de vida...




¨Definir el libro como "un juguete" no significa en absoluto faltarle el respeto,
sino sacarlo de la biblioteca para lanzarlo en medio de la vida,
para que sea un objeto de vida,
un instrumento de vida...¨

Gianni Rodari


martes, 20 de abril de 2010

Los gatitos mellizos




Dos gatitos muy suaves
vivían haciendo ron-ron.
Lo pasaban jugando y durmiendo
Michín y Michón.

Los gatitos querían ser buenos
y portarse bien.
¡Pero cuántas diabluras hacían!
Pasaban de cien…

Cuando estaba tejiendo la abuela
su ovillo cayó.
Nuestro par de gatitos traviesos
sobre él se arrojó.

Escaleras abajo rodaron,
¡patapím-pam-pom!
Enredados, ovillos y gatos,
un solo montón.

Dos paquetes envueltos en lana
en cada escalón,
calladitos y quietos quedaron
Michín y Michón.

Un buen reto les dio la abuelita
al llegar por fin.
Ya no pudo tejerse los guantes
de lana carmín.

Enojada gritó la señora:
“¡No los quiero ver!”
Con gran susto, en las botas de abrigo
fuéronse a esconder.

Más tranquilos, al cabo de un rato,
cansados al fin.
“Tengo hambre”, murmuró bajito
el pobre MIchín.

Escapando de allí a la cocina
corren en tropel,
y se trepan con uñas y garras
al blanco mantel.

El abuelo tenía servida
su leche en tazón.
Gota a gota la tomaron toda
Michín y Michón.

Con el rico manjar de ciruelas
hicieron festín,
y uno de ellos metió la patita
dentro del budín.

En dos saltos llegó a la pileta
y allí se lavó,
pero todo marcado de dulce
el mármol quedó.

¡Qué fresquito y qué divertido
fue aquel chapuzón!
Entre blancas escamas y espuma
de suave jabón.

Sacudiendo el pelaje mojado
apareció el par,
resoplando igual que si hubieran
salido del mar

Dispararon los pobres mininos
con frío y con tos,
y dejaron el piso manchado
al huir los dos.

Al secarse en el pasto soleado
del verde jardín,
otra vez en sus juegos pensaron
Michón y Michín.

Linda pista de juego la cama,
¡salto viene y va!
En la almohada reposa el sombrero
nuevo de mamá.

Al sombrero le dieron mil vueltas
jugando los dos.
Los adornos, la paja, las cintas,
las flores, ¡adiós!

Cuando vino la pobre señora
dio un chillido atroz.
Las patitas movieron los gatos
en fuga veloz.

Los mininos jamás entendieron
griterío tal.
No querían los gatos, jugando,
causar ningún mal.

Asombrado, el par de gatitos
volvió a su rincón
y durmieron tranquilos su siesta
Michín y Michón




Versos de María Laura Serrano seudónimo de Julia Daroqui

Ilustración : Blanca BK Gimeno



lunes, 12 de abril de 2010

Creación de personajes y mundos fantásticos





Lorena Scigliano y Leo Batic
presentan su seminario:
¨Creación de personajes y mundos fantásticos¨



No existe historia sin un personaje
No existe aventura sin un mundo donde vivirla...





Para informes e inscripción comunicarse a:


lorescigliano@gmail.com

leobatic@gmail.com



martes, 6 de abril de 2010

Disculpas al X MAYOR




Disculpe si mi cantito lo altera

y no lo deja pensar en lo bueno del poema.


Disculpe si le he roto las macetas,

las ventanas y en el jardín, las verbenas.


Disculpe este gran atrevimiento:

el de usar su bicicleta y dejarla a cielo abierto.


Disculpe a mis dos manos traviesas

pues le han llevado el libro que estaba sobre su mesa.


Disculpe a mi boca que con toda la osadía,

le ha leído por la noche a mi madre, sus poesías.


Disculpe mis grititos que asustaron a su gato

y por haberle escondido en el agua los zapatos.


Disculpe mis travesuras

son parte de mi inocencia

y se curan con palabras

y con algo de paciencia.



Poesía: Elizabeth Carpi (Argentina)

Ilustración: Inés Huni (Argentina)