
Anoche mi sueño
tardó en cobijarme,
en sombras, risueño
jugó hasta muy tarde.
Yo cerré los ojos,
fui contando ovejas
y feroces lobos,
y abuelas muy viejas.
Tras de mi cortina
toda una fortuna,
en plata divina,
cuernitos de luna.
Lunita de trapo,
como un balancín,
¡Arriba y abajo!
Meciéndome a mí.
La luna seguía
el mismo compás
y, al fin, me dormía
de tanto arrullar.
En suave vaivén
me dejó en mi cama.
-¡¡Qué duermas muy bien!!
Yo vuelvo mañana.
Poesía: Zandra Montañez Carreño (Colombia)
Ilustración : Nora Martinez (Argentina)