
Cierto día el Sol se enojó con la Luna,
pues ella duerme de día y brilla de noche,
árboles, pájaros y niños le recitan canciones.
En cambio el Sol sólo vive de día,
sus ardientes destellos de luz dan comienzo al amanecer,
árboles, pájaros y niños, despiertan echando humo.
¡Un nuevo día ha de comenzar!
Poesía: Franco Paz
Ilustración: M. Fernanda Barreiro