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lunes, 28 de julio de 2008

Vuelta de conejo



Martín jugaba en la plaza
con su globo de conejo
pero se soltó el piolín
y el globo empezó a subir
hasta perderse allá lejos.

Volando cruzó las calles
del centro de la ciudad,
con sus balcones cuadrados,
filosos y amontonados
planta baja, quinto A.

Y si la gente del campo
le convidaba un saludo
el globo se hacía más gordo
porque suspiraba hondo
aire puro puro puro.

Cuando descubrió la playa
recostado en una nube
saltó y se puso a jugar
con esas olas de sal
que siempre bajan y suben.

Una vez que cruzó el mar
(por arriba y por adentro)
el sol lo empapó de brillo
y él se puso amarillo:
había llegado al desierto.

Después de tanto calor,
por suerte llegó a la selva
donde las sombras son largas
y los animales andan
tejiendo naturaleza.

Dio toda la vuelta al mundo
en su redondo paseo,
cuando otra vez vio las casas
en el barrio de la plaza
y flotó hasta el arenero.

Martín vio que su conejo
iba directo hacia él,
lo abrazó y le dijo: ¡Dale,
en la otra vuelta llevame
a mí también!

Poesía: María Laura Dedé

Ilustración: Darío Georges


martes, 24 de junio de 2008

Es un secreto


Hace tiempo, panza arriba,
descansaba una botella
en esa raya plateada
donde cielo y mar se encuentran.

La botellita flotaba
(¿qué otra cosa podía hacer?)
cuando la vio un pez aguja
que iba tejiendo al crochet.

Tenía adentro un papelucho
ya tostado por el sol:
el pez dejó su tarea
y, curioso, lo leyó.

Algunos le preguntaron
qué tenía escrito el mensaje.
–Es un secreto –les dijo
y siguió cosiendo el traje.

¡El pez aguja se burla!
pensó el pez globo, ofendido.
–Yo también quiero leerlo,
después vuelvo y se los digo.

Se infló como una pelota
y subió a la superficie.
Ahí estaba la botella
en la húmeda planicie.

Cuando entendió qué decía
cayó para atrás redondo
y largó una carcajada
que lo empujó hasta lo hondo.

–¿Pero qué dice el mensaje?
preguntaron los amigos.
–Es un secreto –contó
y huyó como había venido.

–Si es un secreto tan grande
lo queremos develar.
Vamos todos a leerlo,
¡que se sepa la verdad!

Allá fueron en patota
a descubrir el misterio.
“Es un secreto” decían
cuando volvían de leerlo.

---

Los marineros relatan
que aún se ve la botella
con una mitad mojada,
con la otra parte seca.

Y dicen que si un cardumen
nada todo para un lado
es porque va a conocer
ese mensaje encerrado.

Los peces no mienten nunca,
lo que dicen es verdad:
“ES UN SECRETO” está escrito
en la botella del mar.



Poesía : María Laura Dedé

Ilustración : Wonky