lunes, 28 de julio de 2008

Vuelta de conejo



Martín jugaba en la plaza
con su globo de conejo
pero se soltó el piolín
y el globo empezó a subir
hasta perderse allá lejos.

Volando cruzó las calles
del centro de la ciudad,
con sus balcones cuadrados,
filosos y amontonados
planta baja, quinto A.

Y si la gente del campo
le convidaba un saludo
el globo se hacía más gordo
porque suspiraba hondo
aire puro puro puro.

Cuando descubrió la playa
recostado en una nube
saltó y se puso a jugar
con esas olas de sal
que siempre bajan y suben.

Una vez que cruzó el mar
(por arriba y por adentro)
el sol lo empapó de brillo
y él se puso amarillo:
había llegado al desierto.

Después de tanto calor,
por suerte llegó a la selva
donde las sombras son largas
y los animales andan
tejiendo naturaleza.

Dio toda la vuelta al mundo
en su redondo paseo,
cuando otra vez vio las casas
en el barrio de la plaza
y flotó hasta el arenero.

Martín vio que su conejo
iba directo hacia él,
lo abrazó y le dijo: ¡Dale,
en la otra vuelta llevame
a mí también!

Poesía: María Laura Dedé

Ilustración: Darío Georges


3 comentarios:

Ali dijo...

DEDÉ Y DARÍO:dos dioses.

Sebastian "Zaiper" Barrasa dijo...

Me encantó este poma (canción tal vez?)

dedé dijo...

ali y sebastián,
muchas gracias por sendos comentarios.
y sebastián: yo no sé tocar ni los toc-toc, así que si querés hacer una canción con el globo... ¡adelante!