viernes, 11 de abril de 2008

Brujilerías

















Era una bruja piruja, maruja, de cabello rojo enrulado que los días de humedad se volvían traviesos y le caían en rulos sobre su frente, sus ojos eran negros y saltones, su nariz grande, aunque no tenía ni un lunar o verruga y su piel blanca como la leche a pesar que siempre vestía de negro.

Todas las noches preparaba en su caldero pociones con patas de ciempiés, ojos de caracol y cola de babosa.

La gente del pueblo venía a pedirle que les cure un cayo del dedo gordo del pie o una verruga de la panza o una uña encarnada y ella siempre dispuesta les regalaba sus pociones.

A veces todo salía bien, pero otras ¡se metía en cada lío!

Un día la visitó Doña Eduviges, que era la chismosa del pueblo, para pedirle que cure a su loro que se había quedado mudo y por más que ella le hablara, el loro no decía  ni una palabra.

Nuestra bruja piruja, biruja, decidió ayudarla y preparó esa noche una sopa con lengua de mosquito y patas de gusano. El loro tomó la sopa...pero no habló.

Doña Eduviges muy furiosa visitó nuevamente a la bruja chiruja, miruja, para decirle que su loro seguía mudo. Fue entonces cuando la bruja firuja, fruja, decidió usar todo su poder y realizó un hechizo a la luz de la luna, lástima que esa noche hubo muchas nubes, para que el loro de doña Eduviges hable.

No sabemos si fue eso o que fue, pero el lorito comenzó a hablar, pero no para pedir la papa sino para contar los chismes que decía Doña Eduviges y aunque ésta trato por todos los medios de callarlo, el loro hablaba y hablaba sin parar.

Así fue como la bruja piruja, maruja, liruja, biruja, chiruja,...decidió dejar de hacer hechizos y dedicarse al cultivo de rabanitos que siempre le habían gustado en la ensalada.

                                        

Un cuento de María Delia Minor
Una ilustración de Pilar Ribas Maura

2 comentarios:

Ali dijo...

¡AHHHHHHHHH, Pilar y Maridé juntas para esta delicia que me toca tan de cerca!!
Besos

josé dijo...

En mi infancia no nos contaban cuentos así, más que nada eran enseñanzas fuera de término, o muy anticipadas para nuestra edad. Todo lo recuerdo con cariño pero, cuántos escritos hermosos nos hemos perdido entonces!!. Aquí trato de saldar esa deuda que me han dejado. Gracias.