jueves, 11 de septiembre de 2008

Jardín




Lajas de piedra verde-azul marcaban un camino serpenteado que recorría todo el jardín. Cada día nacían en él más corazones y todos eran de diferentes formas: redondos, afilados, unos con capacidad para flores, otros para espigas; unos más altos, esbeltos, otros pequeños, ovalados.
Era una vasta dimensión la del jardín y otra la forma en que la vida aquí interactuaba: ronroneo de tallos enredándose unos con otros, hojas nervadas en forma de filigrana, creciendo y amamantando con su extendida sombra a otros corazones vivos como ellas; musgos verdes sedando la aspereza de una roca, hormigas viviendo bajo esa roca, bebiendo de la humedad del musgo.

Las historias del jardín, amarillas de polen, volaban de un lado a otro con el aire y también en las alas de mariposas delgadas o en abejas tozudas y disciplinadas como sus simétricas rayas…
Y en tiempos de amor, unas mariposas preferían flores a otras mariposas de su misma raza y ciertas flores se abrían más cuando ellas llegaban, las esperaban con el olor dulzón salpicado en los pétalos y la mariposa de ala prístina se posaba cautelosa, besaba a la flor que se arqueaba girando en su propio tallo, ligera...ruborizada...
Los anillos en el tronco del cocotero eran los caminos para orugas de colores y pelaje espeso como espuma, veinte diminutos pies impulsaban a otros veinte que hacían de delanteros en la caminata pausada y a menudo interrumpida por el martilleo agudo de un despeinado pájaro carpintero, que impulsivo y voraz, abría túneles en cortezas húmedas buscando alimento.

Un día en que el sol casi desaparecía y la vida era de un color naranja quemado, una muchacha salió descalza a las lajas y se sentó en ellas tratando de acomodar su cuerpo a los limites de la piedra; al sentarse suspiró y la onda de viento rozó a la oruga que perdió un anillo de color en el instante. Ella no percibió el susto de la oruga, llevaba su corazón triste, los bordes de sus ojos y sus labios eran del mismo color que los tres pétalos del flamboyán, de un rojo intenso y sin fondo aparente. Dos lágrimas impulsadas como olas volaron desde sus ojos hasta el mismo pecho de una hormiga que del impacto quedó virada patas al cielo revolviéndose como un fuelle de reloj....sus amigas rápido soltaron todas las migajas de pan recolectadas durante el día y fueron en su ayuda, el hormiguero se alarmó sobremanera, todas chocaban entre sí y al hacerlo se tocaban las antenas buscando más fuerza, una bien pequeña y colérica se abalanzó a los pies de la muchacha e hincó con fuerza sus dientes en una mordida que casi la deja sin vida.

En segundos la piel de la muchacha enrojeció y todas temieron la furia con la que los seres grandes reaccionan a sus mordidas, pero para asombro de todas, ella apartó amorosa todas las hierbas que cubrían a la hormiga empapada de su lágrima y la subió a una hoja de punta afilada… la hormiga aún tragó en seco y se aguantó como pudo de los nervios de la hoja, la muchacha acercó su boca roja y exhaló un dulce suspiro, secando del todo a la hormiga, quien bajó sus antenas en señal de paz quedándose dormida a toda pata suelta…

La muchacha rió y al reír, sus ojos se volvieron del color del único pétalo jaspeado del flamboyán, devolvió a la hormiga a su casa y se alejó por el camino de las lajas riendo, dejando tras de sí una estela olorosa de amor que rápido siguieron todas las mariposas, las abejas y hasta el despeinado pájaro carpintero…

Y tú, si alguna vez lloras en un jardín, cuida tus lágrimas porque siempre habrán otras dimensiones respirando junto a ti y a tu corazón.




Texto : Pelican Finn

Ilustración : Leicia Gotlibowski

15 comentarios:

Sara Morante dijo...

Un trabajo precioso!!!

leandro dijo...

que bonito blog!

Anónimo dijo...

Hermosísimo texto e ilustración!!! No podrían ir una sin la otra. Se han complementado muy bien. Tiene la magia de la poesía finamente enlazada con la fábula. ¡Muchas felicidades!

mercedes.

iLeAniTa dijo...

Quedé maravillada...

Abracitos sinceros

Anónimo dijo...

Muy lindo cuento...Me parecio estar en ese jardin observando toda esa vida a mi alrededor

Ali( Hechicera ad-hoc) dijo...

MAGIA Y DULZURA

Beatriz Abel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Beatriz Abel dijo...

que poetico texto y la ilustración se ajusta hermosamente a este.
me encantó

Alex dijo...

Estoy seguro de conocer a la muchacha que "se alejó por el camino de las lajas riendo, dejando tras de sí una estela olorosa de amor que rápido siguieron todas las mariposas, las abejas y hasta el despeinado pájaro carpintero..."

Un beso enorme!

Asis Cortes dijo...

wow, me encanto, es mas todo lo que este blog tiene, el unir a la imagen con un texto igual de profundos, es una buena idea y un buen trabajo
saludos

Estela dijo...

¡Exquisito!
Una combinación delicada que estimula todos los sentido.
El blog tiene magia. Felicitaciones

SIRA GOIRIENA dijo...

Pero que interesante :)

Diana dijo...

Que bello!

nati dijo...

NO puedo para de admirar esta poesía hecha cuento ¿o al revés?
Mis sentidos agradecidos porque ni uno se quedó sin disfrutar.
Esa niñaaaaaaaaaa: soberbia ilustración.

Anónimo dijo...

hermoso! te felicito!
:)