jueves, 12 de junio de 2008

Desconsuelo



-¿Qué fue de aquel caballito

al que trajo la corriente?

-Se enamoró de repente

de una nereida engreída.


Meciéndose conversaban

las vecinas en el pueblo,

al que quitaban el sueño

con los chimentos del mar.


-Después le dio por nadar

y buscar a la que amaba

que entonces ya se encontraba

en un carruaje real.


Disgustada lo miró

con desdén por la ventana,

sin pena por la lejana

historia de amor fugaz.


-¿Ya no te acordás de mí?

Vine a verte, te extrañaba.

En cardumen recordaba

solo tu imagen pasar.


Tantos collares de perlas,

esmeraldas y topacios

que encontré en viejos naufragios

en noches de soledad.


-Creo que seré Duquesa,

o tal vez Emperatriz.

Solo esto me hace feliz.

¡Nunca vi. tanta riqueza!


Bueno, me voy pero espero

que no cambies de opinión,

porque no habrá otra ocasión

en que volvamos a vernos.



Triste, triste decepción

me dieron estos parajes.

Mujer rodeada de pajes

que olvidó su condición.


Hipocampo atormentado

huye de corazón helado.

Húmeda casa lo espera

tras el timón de madera.


Por un tiempo los rumores

de nereida y sus fulgores

surcaron playas gigantes

con cuentos amenazantes.


Hoy son solo una leyenda,

nadie sabe si pasó.

Fiel hipocampo recuerda

porque el mar ya la olvidó.






Poesía : Cecilia Maurig

Ilustraciones : Sandy Glu

2 comentarios:

Ali dijo...

Siguen aportando bellezas...¡Gracias!!

mario aller dijo...

Me gusta este blog, y por eso ahora mismo ya está entre mis "Blogs encantados"... Estoy aquí, por si te interesa,
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Un saludo desde A Coruña, Galicia, España...